dilluns, 27 de febrer de 2017

UNA DUDA RAZONABLE

Como muchos de los presentes, aquel hombrecillo sin abrigo y con gorra había acudido a la dársena atraído por la curiosidad de ver partir el que, según la prensa, era el mayor y más lujoso barco de pasajeros construido hasta la fecha.
- ¿Se imagina que naufragara? - le preguntó de improviso al caballero que, pipa en boca, miraba con atención el desamarre e izado del ancla.
- ¿El Titanic? ¡Usted no sabe lo que dice! - exclamó mientras exhalaba una vaharada de humo ofendido por el comentario que aquel desgraciado se había atrevido a sugerir -. Ese barco es indestructible. Se lo digo yo, que he sido capitán de un buque mercante durante treinta años.
Luego, sin darle tiempo para la réplica y con la superioridad que le otorgaba su experiencia como marinero, murmuró "ignorante", dio media vuelta y se alejó de allí, dejando al hombrecillo enredado en sus reflexiones.

Pejota

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