dilluns, 20 de març de 2017

DX. LARGA DISTANCIA E INCÓGNITA

Siempre le fascinó la historia de aquel transatlántico. Decidió de alguna forma, ser parte de él. Bautizó su estación de radioaficionado con ese nombre y añadió el número dos: "Titanic 2, operador Pedro". Sonaba perfecto. Desde el sobreático, con un pequeño transceptor y un sencillo dipolo, comenzó a lanzar su indicativo a través de las ondas. No partía desde Southampton sino de un barrio barcelonés. Su destino podría ser New York, aunque también Sidney o Mendoza. Surcaba los mares con la magia de la radio. A veces la propagación le tendía trampas a modo de icebergs. Navegaba por el éter a través de  frías aguas e inmensos océanos. Algunas noches de verano contemplaba el cielo, acompañado por el rumor del equipo, como aguas surcadas por un barco.
No se veía tan distante de aquellos irlandeses que se embarcaron a la aventura, buscando una vida mejor y un mundo nuevo.

Montag

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