dilluns, 6 de març de 2017

EL FINAL DE LA ESCAPADA

En la oscuridad de la noche el potente buque transoceánico surcaba a buen ritmo las frías aguas del Atlántico Norte envuelto en una espesa niebla que ya dificultaba la visibilidad a pocos metros.

Glenn Clarke contempló pensativo el cadáver que tenía a sus pies. El de un entrometido oficial de la tripulación que había descubierto que Clarke viajaba ilegalmente como polizón. Esos significaba que al llegar a puerto lo entregarían a las autoridades, quienes descubrirían sus antecedentes criminales y su fuga de prisión.

No había tenido más alternativa que matarlo. Era una cuestión de supervivencia, solo eso. Y ahora debía deshacerse del cadáver. El problema era cómo hacerlo.

Pero todas sus preocupaciones desaparecieron cuando súbitamente el "Titanic" chocó contra una inmensa mole de hielo, sufriendo un brutal impacto que lo llevaría a las profundidades del mar en un tiempo increíblemente corto.

Merlín

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