divendres, 17 de març de 2017

IMPROVISADA CUNA

La brisa y el olor del mar, confirmaba que cientos y cientos de sueños programados, estaban cumpliéndose. Aunque las expectativas del "destino" elegido fueran lo más variopintas y distintas.
El humo grisáceo de sus chimeneas, acariciaba el cielo y marcaba el camino recorrido. Luego el viento lo deshacía, igual que lo hace un borrador, con la tiza de una pizarra. El pez de hierro devoraba 600 toneladas de carbón diariamente para saciar su hambre y seguir navegando, de las que 100, eran "excrementadas" y devueltas al océano.
Ningún viajero de aquella ciudad flotante, podía imaginar que sus miras, estaban señaladas y naufragarían después de que el TITANIC, zarpara de Southampton el 10 de abril de 1912.
En él viajaba Millvina Dean, de dos meses, quién su madre metió en su maleta, lanzándola al mar.
Mecida durante millas, su desgarrador llanto fue alertado. El destino "fue generoso", regalándole... otra nueva vida.

Elelum

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