dijous, 23 de març de 2017

INTRUSOS

- ¡Despierta querido! ¡Están aquí de nuevo!

Su marido refunfuñó. Por la escotilla penetraba un cegador haz de luz que barría el interior del lujoso camarote de primera clase. La mujer intentaba protegerse con la colcha de seda.

- ¡Por Dios! ¿Quiénes son y por qué se llevan nuestras cosas?

Tenía frío. Desde hacía largo tiempo el frío parecía haberse instalado en aquel barco. Ella vio aterrada, a través de la escotilla, unos siniestros brazos mecánicos.

Algunos pasajeros de segunda y tercera también despertaron al resplandor cegador y a los sonidos huecos producidos en el interior del barco. Nunca terminaban de acostumbrarse a esas extrañas intromisiones.

Cuando la luz y aquellos brazos desaparecían, todos los pasajeros del buque volvían a sumirse en un profundo sueño arropado por el fango lechoso del océano.

A cuatro kilómetros por encima del barco se vitoreaba otro éxito de la expedición al Titanic.

Martin Eden

1 comentari:

  1. És un relat molt elegant i poètic. El somni profund de les víctimes del Titanic alterat per les modernes incursions d’espoli d’aquesta tomba marítima. Un gran homenatge respectuós a totes les persones que hi van morir.
    Cristina Valls Solé

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