dilluns, 13 de març de 2017

HOSPITALIDAD OCEÁNICA

- Capitán Smith, ¿disfrutaremos de una navegación apacible esta noche?

- Por supuesto Miss Clarence, le doy mi palabra de que puede usted confiar en la hospitalidad del Atlántico -.

Miss Clarence levanta la copa de cristal tallado rebosante de agua y brinda muerta de risa por el insumergible Titanic.
Durante la cena, los caballeros sostienen unos puros ahogados mientras las damas parlotean inapetentes, pareciera bastarles con el lujo oceánico reservado exclusivamente a ellos, los amos del mundo, que instalados en la repetición de una velada interminable, celebran los primeros cien años del hundimiento a 3.821 kilómetros de profundidad.

Serena

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