dilluns, 27 de març de 2017

POR FIN EL SILENCIO

Primero fue el estruendo, después, enseguida, la sorpresa, el caos, la confusión, el ruido, mucho ruido.
Rostros humanos horrorizados, egoísmo, gritos y llanto... y más ruido, ruido que ensordece. Cuerpos que corren, que intentan llegar a cubierta, cuerpos que quieren, sin saber cómo, evitar quedar inertes.
Suspiros al conseguir el supuesto salvavidas, lamento, sollozo, gritos nuevamente, por los que se van, por los que se quedan, por los que no se sabe si se quedaron o se fueron, por los que se quedarán o se irán; gritos que se mezclan y alimentan el ruido que acompaña al naufragio del más grande de los trasatlánticos.
De pronto, el rostro, el cuerpo, caen al frío y oscuro mar, llevando todo a la deriva... y quiero morir, y muero, mientras el dolor deja paso al silencio, ese consolador silencio que es la muerte.

Arseni Blasco

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