dimarts, 14 de març de 2017

TAN LEJOS...

La niña no tose, madre. Creo que al fin se ha dormido. Cuando despierte subiremos a ver el mar. Nunca lo vimos. Le cogeré la mano y pasearemos de un lado a otro del barco. Le llaman Titanic. Lo pude ver un momento mientras me escondía. La mirada se pierde y tiene unas chimeneas tan altas como nuestras montañas.
Está a mi lado, callada y parece que no tiene fiebre. No sé por qué nunca le llamé por su nombre. Ana es un nombre bonito y ya no tose. Creo que se ha dormido. Cuando despierte le daré un beso y subiremos a la cubierta.
Perdóneme, madre. Tosía poco y pensé que solo era un catarro. Un susurro y el médico vive tan lejos...
Tenía que subir al barco. Aquí no hay futuro, madre. Taparé su cuerpecito y llegaremos juntos a la otra orilla.

Petenera

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