dimarts, 21 de març de 2017

TITANIC

Todo era nuevo, el barco y unas vistas sin final.
      Rondaba la medianoche, cuando la tranquilidad del momento se transformó en el más puro caos. El todopoderoso Titanic impactó con un iceberg y comenzó a hundirse. Pasaron unas tres horas y el mar nos demostró que además de superficie plana, bella y cristalina posee profundidades tan oscuras como el abismo más temido; el cuál, te deja en ridículo al intentar dominarlo.
      El barco se hundió, sembrado de gritos de estupor por doquier, dejando demasiado espacio entre el agua y la salvación.
      Me agarré junto a tres personas más, a trozos del mobiliario que aún flotaba. Luché sin cesar, pero esa noche se alargó demasiado, no pude continuar...
      La persona que más quería murió a mi lado, nunca lo olvidaré, por eso os describo en su nombre el desastre que me lo arrebató en una interminable y fría noche de abril.

Giraldez

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