dilluns, 3 d’abril de 2017

AZUFRE

Cuando la camarera le entregó la llave del camarote a su novio los tres sacerdotes le hicieron jurar a la chica silencio absoluto sobre lo que había visto. Se despidieron. Ella y el oficial se quedaron en cubierta y un bote acercó las tres sombras al muelle al que saltaron ágilmente con sus largas pezuñas. Desde allí observaron cómo el buque se adentraba en el océano por primera y última vez.

Ahora ambos luchan por sobrevivir en el agua helada. El oleaje va mermando sus fuerzas segundo a segundo. Él aún sujeta aquel objeto contra su cuerpo entre el estruendo incesante de las voces pero ya solo distingue sombras y destellos cada vez más tenues y pocos segundos después muere. Ella nota el cuerpo sin vida del oficial Perceval, grita horrorizada y lo último que ve, antes de desfallecer, es el resplandor del Grial desapareciendo en el abismo.

Roberto Font

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