dimarts, 4 d’abril de 2017

CHOCOLATE

Roland había recibido, de su prima Sophie por la Pascua una preciosa figura de chocolate. Cuando la visionó pensó que era un recuerdo de las noches que habían pasado en Belfast. Asemejaba a un roblón de cama. Pese a su juventud, trabajaba de calderero en los astilleros y era lo más bonito que le había pasado. Quería que todo siguiese igual. Participando en la construcción del Titanic recordaba a su querida Sophie. Una noche, en la penumbra de las sombrías chapas, se deslizó y colocó el roblón de chocolate en el casco simulando uno real. Pensó que con tantos que llevaba no tendría importancia. Debido a su pericia no le costó mucho colocarlo entre dos originales. Así el buque llevaría el recuerdo de su amada en las aguas de su amor. Cuando botaron el buque se la imaginó en la proa saludándole y una sonrisa encendió su rostro.

Bocaina

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada

Comenta