dimarts, 18 d’abril de 2017

DIOSES DEL OLIMPO

Como cada catorce de Abril, mi abuelo desempolvaba la maqueta del Titanic, le gustaba explicarme la historia de su viaje a Belfast.
Su padre, Calafate de profesión había trabajado en la construcción del trasatlántico.
Él, apenas un niño le llevaba la comida al dique donde se reunían allí entre pernos, mazos y estopa, unos descansaban y otros contaban historias. Así conoció a Jones, un hombre rudo de manos grandes, ojos negros y voz ronca que envuelto en un halo de misterio contaba la historia de Cronos, un Dios de la mitología griega que en su afán de poder se comía a sus hijos nada más nacer, pero Crea su mujer, resentida por tal infanticidio envolvió una roca entre pañales y se lo dio a comer.
Al terminar añadía: "este proyecto está maldito, es un error llamarlo Titanic."
Años después aquella historia parecía tener sentido.

Ina

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