dimarts, 4 d’abril de 2017

EL Nº 401

Las puertas del astillero Harland and Wolff de Belfast abren puntuales. Cian Gallager llega apurado con sus rollos de planos a la oficina de los dibujantes. Martin O'Reilly se ajusta la gorra como si fuese una rosca para que no se caiga desde lo alto del esqueleto, donde pacientemente se va elevando el Nº 401. La secretaria Fiona O'Sullivan desafiando el viento y la lluvia se enrosca la falda para llegar antes que el puntual Thomas Andrews, a la sazón padre del monstruo marino de metal. El diminuto Liam Robinson aún algo adormilado reparte el Belfast Telegraph entre los obreros que esperan frente a la verja de los astilleros.

Todos saben que no hay un minuto que perder, Belfast bulle como las calderas del mismísimo infierno. Pronto el "Babel" marino, en cuyas entrañas se oirán lenguas de todo el planeta se alejará de Irlanda para siempre.

Belfast

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