dimarts, 25 d’abril de 2017

LA DECISIÓN

No se lo he dicho a Eva: no pude evitar la muerte de nuestro hijo porque tuve miedo. Esta noche iba a confesárselo, pero no me he atrevido. Siempre he sido un cobarde. Pero esta vez será diferente, porque por fin voy a decidir mi destino.
Cuando ella llegue a América, recibirá el dinero de mi póliza de accidentes. Está todo arreglado.
No hay nadie en cubierta. El mar deja entrever algún iceberg solitario. Oigo el repicar de una campanita... Debería volver al salón... ¡Pero qué digo! Voy a saltar... Espera... Oigo una canción... Qué extraño. Hoy no actúa la orquesta... Tocan la canción preferida de Eva. Qué ironía escucharla ahora. Me siento como un personaje de una mala novela: "y de repente, él reconoció la canción preferida de su amada". Me reiría mucho de esto sino fuera porque tengo que... ¡Dios mío!, pero ¿qué es ese horrible ruido?

Op. Continental

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