dimarts, 18 d’abril de 2017

MI HISTORIA EN EL TITANIC

Tenía solo 11 años cuando mis padres decidieron ir a Nueva York. Aunque no éramos muy ricos, teníamos lo suficiente como para ir en primera clase del mayor barco del mundo: el Titanic. Cuando entramos por las puertas del fantástico buque, teníamos la sensación de estar en un hotel de primera clase: las barandillas eran de oro puro, las escaleras estaban recubiertas de una impresionante alfombra roja, los ascensores también eran increíbles... Era un sueño hecho realidad. Cuando vi nuestro camarote, me quedé con la boca abierta: era enorme, tenía grandes armarios, muchísimos espejos... Desde cubierta, podíamos ver el puerto cada vez más pequeño a medida que nos alejábamos. Sentíamos el aire del mar en nuestras caras. Esos días fui el niño más feliz del mundo. Qué lejos estaba de imaginar el trágico final que nos esperaba.

Charlie SdE

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