dimarts, 18 d’abril de 2017

PREMONICIÓN

El mar olía a muerte. Con la última ola el velero ya no recuperó la posición de adrizado. Se hundió en el océano. Tras la tormenta, un mercante le rescató. Tardó cinco años en volver a embarcar. Eran las 23:40 del 14 de abril de 1912 cuando, aterrado, cerró el portillo del camarote de golpe. Un olor familiar envolvía el Titanic.

Aseret

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