dimecres, 5 d’abril de 2017

RUMBO A UNA MEJOR VIDA

No hay pasajes. Los ojos - azul hielo viejo - del taquillero congelan mi expresión y sentimientos. Asiento, doblo el ala de mi sombrero a modo de saludo y doy media vuelta para ocultar mis lágrimas mezcladas con rabia. Aquel contratiempo supone un obstáculo insalvable para cerrar el acuerdo matrimonial con los Rockefeller, mi ruina.
Al punto el taquillero reclama mi atención. Con voz vulgar, restándole importancia, me pide disculpas. Por lo visto, soy un hombre afortunado. ¡Aún queda un billete disponible en tercera clase! Sin dudarlo, clavo la mirada llorosa en mi salvador. Mi gesto emocionado convierte sus pupilas, océanos en calma rodeados de icebergs, en brillo esperanzador al comprar el último billete para el Titanic. Sonriente, con la tranquilidad de quien tiene el futuro asegurado, le doy las gracias por sacarme de aquel atolladero. Y pongo rumbo a mi destino, a una mejor vida.

Groucho

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