dilluns, 24 d’abril de 2017

SOMOS EL TITANIC

Nos sentimos fuertes y orgullosos, nuestra coraza es de acero con la promesa de ser insumergible. Fabricación orgullo de nuestro siglo.
Cabalgamos sobre las aguas del Atlántico hasta nuestro próximo destino. Pero en la cuarta noche, nos volvemos débiles, heridos por un iceberg en uno de nuestros costados.
Nuestra voz de auxilio, se alza sobre el oleaje. La transmitimos por ondas en un SOS a miles de millas de distancia con la única esperanza de la cercanía de otros barcos.
La realidad nos ha alcanzado, el Titanic se parte en dos y nuestros rescatadores no llegarán a tiempo.
Mientras..., llenamos los escasos botes salvavidas con mujeres y niños.
El resto deberá resignarse a su suerte, a su destino.
Luego la popa se hace vertical, y el mar se llena de brazos alzados en auxilio.
Pasadas unas horas, solo encontrarán unos botes a merced del oleaje, todavía algunos envueltos en llantos desgarrados.

Surfeando

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