dijous, 20 d’abril de 2017

UN FINAL IRREMEDIABLE

Era una tarde desapacible. El mar había comenzado a embravecerse rápidamente cuando el horizonte se oscureció con una tormenta no prevista en el parte meteorológico.

No estaba preocupado. Aquel pesquero había vencido muchas otras batallas contra las inclemencias climatológicas. En un instante nos vimos inmersos en una vorágine de agua, niebla y relámpagos deslumbrantes. Volvió la calma. Un juego de luces parecido a la aurora boreal nos rodeó. Habíamos sufrido grandes desperfectos en el casco. La tormenta eléctrica fundió todo el equipo excepto aquel viejo aparato de onda corta.

Lanzamos SOS y al poco recibimos respuesta. ¡Qué afortunados! Un crucero de casco oscuro con cuatro chimeneas de humo negro nos rescató. Sabía que existían veleros clásicos que emulaban tiempos pasados, pero no barcos a vapor.
Oímos al capitán estas palabras: "Teniente. Anote en el cuaderno de bitácoras que el TITANIC rescata a unos pescadores el 14 de abril de 1912".

Imagine

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