dimarts, 23 de maig de 2017

A BORDO DE LA SUERTE

Los dados rodaban por la mesa, luchando para ganar. Mi turno. Cerré los ojos y deseé que la suerte me acompañara en esta partida. Lancé los dados sintiendo cómo la suerte se entrelazaba entre mis dedos.
-¡Te gané! ¡Estás eliminado! ¡Estás muerto! -celebré alzando mis brazos y con ellos mi voz.
Agarré amistosamente la mano de mi amigo cuando, un brusco movimiento en el barco me hizo perder el rumbo. La alfombra empezó a humedecer; después, mis elegantes zapatos, mis calcetines de algodón, mi caro pantalón de pana. Fueron los segundos más largos de mi vida. Mi corazón, mis sueños, mi suerte, se congelaban. Y mi amigo, arrebatado por la partida y por el agua helada.
Como yo, quien pensó que su vida giraba en torno a la suerte, como una partida de dados, quien se creyó el rey del mundo, subido en un crucero, a bordo de la suerte.

Rony

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