dimarts, 2 de maig de 2017

ESPERANDO AL CARPATHIA

Hace un momento todo era un caos pero por fin han cesado los gritos. Desde que el Titanic chocó contra un iceberg ya han pasado casi cuatro horas. En los primeros momentos los únicos alarmados éramos los miembros de la tripulación. Los pasajeros, ignorando su futuro, mantenían la calma. Afortunados.
Las órdenes que teníamos eran de organizar la evacuación a sabiendas que no había plaza para todos en los botes salvavidas. Ha habido momentos de gran tensión. No se puede reprochar a la gente que luche por su vida.
Hemos intentado que las mujeres y los niños subieran primero, pero caballeros de primera clase han conseguido puestos en algunos botes.
Al embarcar en el mío, soy responsable de las personas que se salvarán o perecerán esta noche. Temo que si nos acercamos a los que todavía gimen en el agua helado podamos hundirnos por el peso.
¿Cuándo llegará el Carpathia?

Valentina

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