dilluns, 15 de maig de 2017

LA ÚLTIMA BEBIDA

Sólo me encuentro corriendo desesperadamente con un pequeño niño en brazos, su madre va a mi lado, cargando a su hermana que no entiende en lo absoluto qué sucede. Cinco días antes no esperaba esto, en mis manos sólo tenía mi boleto comprado con mi esfuerzo, quería conocer Nueva York, nada más. Solamente alcanzo llegar con ellos a duras penas a la cubierta, un oficial me examina para acceder a los botes salvavidas: yo sí podía, ella no, porque no era de primera clase. Tomé la difícil decisión de cederle mi puesto, ella se negaba, pero insistí hasta que el oficial se la llevó con los dos pequeños a la embarcación que estaba casi llena. Luego de eso caminé en calma al bar esquivando personajes desesperados, me senté en una butaca y esperé que el destino decidiera qué hacer conmigo, mientras disfrutaba de un vaso a medio llenar de Whiskey.

BatxuNazax

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