divendres, 5 de maig de 2017

MALEFICIO

Llegó al puerto de Southamptom cargada con parte de las pertenencias de Miss Claire, la frágil y ausente esposa de Lord Hanks. Arrastraba también con ella, aquella recua de desgracias que atenazaban a su marido y ahora también a ella, que acarreaba la feroz huelga del carbón.

Junto a Parker, que viajaría con los señores, alcanzaron la cubierta de primera clase. Aprovechando el momento, como un regalo para la vista, de los que escaseaban, fueron apilando los bultos ordenadamente.

La escalera lateral, no sirvió de escondite en su huida.
Cuando pudo zafarse de sus repugnantes manos, recolocándose la botonadura de la blusa, deseó con todas sus fuerzas que los afilados cristales de aquellas lámparas se clavaran como rayos en el corazón de Hanks, como de manera furtiva lo hacían continuamente sus garras bajo su falda y que las gélidas aguas de su viaje, helaran para siempre su despreciable alma.

Olda

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