dimarts, 9 de maig de 2017

OLVIDADOS

Frou Frou lloraba, no entendía por qué su mamá se había marchado; le había suplicado que no la dejara.

- No llores, no vendrá, ven a jugar - le dijo Rigel, el enorme terranova.

La perrita se secó las lágrimas y fue con su amigo. Entraron en una sala, donde había seis perros más.

- Vamos, amigos, hagamos un partido para animar a Frou Frou - dijo Rigel.
- ¿Otra vez está llorando esa caniche? - gruñó Gamin, el bulldog.
- Venga juguemos, que me aburro - dijo Kitty el airedale terrier.

Mientras jugaban, llegaron la señora Anne con su gran danés y el coronel John, a animarlos.

Fuera, la ballena Azul y su hijo los miraban.

- Mamá, ¿quiénes son esos fantasmas que juegan en el barco hundido?
- Son los perros del Titanic - dijo la madre.
- ¿Y los altos?
- Son los seres humanos que los quisieron de verdad y no los abandonaron.

Dorada

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