divendres, 19 de maig de 2017

TITANIC: EL ÚLTIMO ADIÓS

Por primera vez subimos a un barco yo y mis padres. A ellos les encantaba viajar. Subimos al barco, cogí a mi madre de la mano tan fuerte que me preguntó: ¿Caroline, tienes miedo? Yo le dije que no, mi madre sintió un escalofrío por todo el cuerpo, se hizo de noche, me fui a dormir y mi madre dijo que se iría más tarde. Me despertó gritando desesperadamente, cuando salimos al pasillo vimos una oleada de gente. Pensaba que era una pesadilla eterna mientras subíamos a la cubierta empecé a gritar. Había un niño ciego, se guió gracias a mis gritos, me sentí aliviada al salvar una vida, mis padres nos llevaron a los dos al bote y, por desgracia, solo quedaban dos espacios libres. Mis padres me dijeron que vendrían detrás, cuando me di cuenta el bote ya estaba demasiado lejos. No volví a verlos más.

Viajero sin miedo

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