dilluns, 22 de maig de 2017

UNA CARTA SIN RESPUESTA

Necesitaba decírselo, pero no sabía cómo hacerlo.
Lo había intentado de mil maneras, pero nunca encontraba la valentía necesaria. Tenía miedo a perderla.
Así que simplemente la miraba. La miraba pensando en el momento en el que ella correría a sus brazos diciéndole que sentía lo mismo. Hablaban, hablaban mucho. Se podría incluso decir que eran mejores amigos. Pero él no solo la quería como tal. Desde que la conocía, todo había cambiado.

Empezó a escribir. Se lo dijo todo, todo lo que sentía, le declaró todo su amor en aquella carta. Se armó de valor y se la entregó minutos antes de embarcar en el Titanic, poniéndole como condición de no abrirla hasta que éste zarpase.
Ella esperó su retorno mientras él exhalaba su último suspiro sin saber que su amor era correspondido.

Pepo

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