diumenge, d’abril 15

UN PAILEBOTE CENTENARIO

Era un pailebote centenario. Nos encantaba, nos enamoraba cuando abría sus velas y navegaba por aquellos mares. Siempre lo mirábamos con la esperanza de poder montar algún día en aquel barco tan alucinante y antiguo. Una tarde, pasábamos por delante del puerto de Barcelona, una ciudad hermosa, llena de sueños, cuando vi un cartel enorme en el que decía que había un concurso en el que el premio era montarse en ese barco y fue en ese momento en el que supe que debía participar. Justo allí vi crecer la esperanza de mis amigos también, así que cada uno corrió a su casa a escribir su relato y la brillante historia sobre ese pailebote y sé que, sea cual sea la historia que expliquen, serán ganadores aún así sin el premio porque a pesar de todo siempre tendremos el recuerdo de ese precioso pailebote en nuestras mentes y nuestros corazones.

Claudia Aranda

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